Me desperté con un dolor terrible en mi cuerpo, sabía perfectamente que casi me habían volado, o en el peor de los casos asesinado, gracias a Dios Ricardo pudo rescatarme, porque sino estarían encontrando mi cuerpo quien sabe donde.
Me levanto de la cama con sumo cuidado, no se veía rastro algo de él, así que aprovecho para ir al baño, el cual suponía que era única puerta que estaba en la habitación.
Al abrir me encuentro de frente con un enorme espejo, por fin puedo ver mi rostro, lavo mi cara y rebusco un sepillo de dientes, abriendo unas cuantas Mini puertas, consiguiendome más o menos doscientos cepillo de...