Habían pasado ocho meses maravillosos. Me sentía como si viviera un sueño. Tenía exactamente la vida que quería. Ricardo era el hombre más maravilloso del mundo. Me llenaba de detalles a diario. En la oficina, nadie sabía que éramos pareja, solo Jerri, Riky y Walter. Este último se comportaba de manera hostil, lo cual me enfurecía muchas veces. Casi no me hablaba y prefería mantenerse alejado de mí.
Faltaban aproximadamente dos semanas para la boda de Jerry. Ricardo se negaba a asistir, alegando que era mejor si no lo asociaban con su hermano. Pero intentaría convencerlo. Era un favor que le hacía al novio, ya que necesitaba a alguien de...