Un golpe tras otro Lyall y yo nos inferíamos en medio de nuestra contienda que se sumía en un total caos y fue tanto el estrepito de aquella que no solo nos bastó revolcarnos sobre el césped pues antes de que pudiéramos analizar ambos la situación terminamos justo en el agua totalmente mojados y aun estando aquel elemento de por medio nosotros no parábamos.
Cada golpe que yo propinaba lo hacía enserio e indudablemente infringía daño contra aquel pero a Lyall no le importaba.
Yo lo hacía con rabia por lo que yo llevaba acumulando muy dentro de mí hacía tanto tiempo, tantos pensamientos, sentimientos, deseos e ideas que en...