Han transcurrido algunos pocos minutos desde que Lyall abandono el lugar, mientras tanto yo tranquilo permanezco en medio de aquella cocina rebuscando en la alacena para ver con que contábamos a disposición para tener más o menos una idea del tiempo que podíamos durar escondidos antes de que el hambre nos jugara en contra.
— Este bastardo como carajos sabía que terminaríamos aquí, parece que ante todo añoraba que viniera hasta este lugar — repuse una vez casi en voz alta hablando conmigo mismo tras eventualmente observar que aquellas estaban completamente repletas hasta su máxima capacidad.
— De que bastardo hablas, espero que no sea de mí, aunque por un...