Le miré, pero como temía aquel movimiento provoco nada en su persona, ni la más mínima reacción, ni el más mínimo gesto y allí, allí aquel se quedó completamente quietó mientras aun su pata yacía justo sobre mi destrozada ropa y cercano a mi expuesto pecho .
Ante nada aquel parecía encontrase tomado por la sorpresa temo que no esperaba recibir aquella reacción de mí, pero como siempre su rostro no daba señal alguna para interpretar salvo su eventual silencio el cual fue mantenido por unos pocos segundos.
— Admito que tienes agallas.
— Eso agradécelo a mis mentores, supieron prepararme para reaccionar ante cualquier posible idiota que se atravesara...