Gia abrió los ojos, su mirada reflejaba confusión. Se sentía muy desconcertada, como si un vendaval de confusión se hubiera desatado en su mente. La sensación de que su cabeza estaba a punto de estallar la atormentaba, y un velo oscuro cubría sus recuerdos. No recordaba qué había pasado.
Con gestos lentos, Gia exploró su entorno. A su lado, vio a Isabella, quien la miraba con preocupación y cariño. Los ojos de Gia intentaron encontrar respuestas en el rostro de ella, pero todo estaba envuelto en un nebuloso desconcierto. La habitación, los sonidos a su alrededor, incluso su propia presencia, parecían difusos e inexplicables en ese momento de confusión.
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