Isabella está atacando el cuello de Mijaíl mientras él se esfuerza por realizar una llamada.
— Si te escucho bien — Responde él, sentado en su silla de Boss, mientras su esposa no deja de morder su oreja.
Es increíble lo insaciable que es esta mujer. Prácticamente está todo el día pegada a él y quiere besarlo o tocarlo a todas horas. Aunque debe admitir que le encanta.
Su cuello parece un colador de tantas marcas que le ha dejado. Mijaíl se siente atrapado entre el deseo y la necesidad de completar su llamada.
— Por supuesto que estaré allí — Responde él mientras ella intenta desabrochar su pantalón y...