Ella también se quedó dormida, con sus manos entrelazadas, compartiendo sueños y el amor que sentía por él. Al abrir los ojos, sintió que alguien la movía. "Despierta", comentó la voz de Juan, y ella, divertida, se puso de pie. "Lo lamento", dijo avergonzada. "No hay de qué", respondió Juan. "Dime cómo está él". "Me dijo que le duele un poco, pero está bien", contestó ella. "Y tú, ¿cómo estás?", preguntó Juan. Ella se mostró confundida. "Entiendo cómo aparece un chico muy guapo en tu vida, y tú sigues enamorada de este idiota", dijo Juan. "Algo así", respondió ella con gratitud y una sonrisa triste. "Tienes que hacer lo que...