—Veo a Lía más animada, así quiero mirarla a menudo. —comenta a mi oído.
—Supongo que se debe a que está feliz por mí, también me sorprende su estado positivo. Es algo que estos últimos meses he deseado, Mila. Al fin siento que las cosas se están arreglando...
—Así es, linda. Todo mejora, y seguirá siendo cada vez mejor —asegura.
Ya nos hemos posado en medio de la sala.
—¿Dónde está mamá?
—En la cocina, he traído para hacer hamburguesas caseras. —anuncia sonriente.
—Eres increíble —me tiro a sus brazos sollozando.
—Tranquila, no llores, preciosa... —me tranquiliza, es que ando emocional, hay una montaña rusa en mí.
Que todavía existan...