—Se suponía que yo marcaría a mi compañera primero y formaría una familia. Se suponía que obtendría el puesto de alfa antes de que él consiguiera el suyo —me giré hacia ella, con la rabia desbordándose de mí como olas imposibles de contener.
—¡Pero ya no puedo hacerlo porque no se suponía que debía embarazar a la mejor amiga de mi compañera, carajo! —exclamé, alzando los brazos y señalándola. Pasé una mano frustrada por mi cabello empapado de sudor y cerré los ojos, tratando de calmar a mi lobo, que rogaba por salir a correr.
Cuando los abrí, vi que Julia lloraba en silencio.
—¡Mierda! Lo siento... No quise decirlo...