Fruncí el ceño al ver el mapa extendido frente a mí. Mostraba toda el área de nuestro territorio, con los límites marcados y los puntos clave señalados con distintos colores. Era la versión más actualizada de nuestras tierras, elaborada por un cartógrafo muy talentoso, quien fue generosamente recompensado por su trabajo.
Papá había convocado una reunión con los lobos de más alto rango y algunos de sus guerreros más leales. Éramos quince personas en la sala: mis padres, la pareja beta —tanto la anterior como la nueva— y el resto, guerreros fieros y de absoluta confianza.
Esta reunión se convocó debido a la alarmante presencia de un grupo de renegados,...