—No me voy a ir a ningún lado.
Se sentía como estar atrapada en un limbo, aunque no es que supiera exactamente cómo era eso. Sólo estaba adivinando, porque esto se parecía demasiado a cómo lo describían los libros y las películas. Sabía dónde estaba, sabía lo que había pasado, pero mi mente se negaba a concederle importancia. Había dejado de registrar lo que sucedía a mi alrededor, y sabía perfectamente que estaba en estado de shock. Todo mi cuerpo lo estaba.
Joel me había salvado, literalmente, de algo que pudo haber sido una pesadilla peor, y yo estaba a salvo. Mi cuerpo lo sabía, y en respuesta, simplemente comenzó...