Vanka
Mateo se apresura hacia mí y me levanta en sus brazos sin dudar, con el alivio evidente en su rostro mientras me tira contra su pecho. Me envuelve y pasa sus manos sobre mi cuerpo desnudo para verificar si hay alguna marca sin sanar. No hay ninguna. La curación de los lobos es incomparable y casi siempre completamente eficaz. Hay muy pocas cosas en este mundo de las que los lobos no puedan sanar, y ninguna está presente esta noche. Lleva mi cara hasta su cuello y me abraza con menos pánico en su toque, exhalando profundamente mientras se permite un momento de alivio que me calienta hasta el...