Rechazo
Le respondo desesperadamente, incapaz de contener el torrente de adrenalina que me invade al escuchar su voz dentro de mi cabeza. Solo un pequeño contacto, devolviéndome algo de este vacío desolador que he estado sintiendo desde aquella noche.
—Estoy en la casa de la manada y debemos ser discretos. Encuéntrame en el bosque oeste, bien adentro, cerca de la caverna antigua, dentro de una hora. No dejes que nadie te vea salir. Me están vigilando como un halcón, pero sé cómo llegar sin ser vista. Tenemos que hablar cara a cara.
Casi sollozo, tanto por la felicidad absoluta de escucharlo como por el hecho de que podré verlo de...