Rechazo
La única ventaja de mi transformación y de finalmente convertirme en mi verdadero yo en medio de todo esto, es el cambio físico, el cual me sorprendió cuando por fin llegué a casa y pude lavarme el polvo y la sangre que cubrían cada centímetro de mí. Al verme en el espejo del baño, me quedé inmóvil, incrédula, mientras absorbía lentamente la imagen que me devolvía la mirada.
La mujer en el espejo, donde antes había una chica, es casi como una extraña para mí, y sin embargo, no lo es. Sigue siendo Aurora de alguna manera; aún me reconozco, pero soy más angulosa, con labios más llenos, piel...