—Mami, vamos. —Karina recobró la compostura al escuchar la voz de Estella, que la sacó de sus pensamientos, y vio cómo el coche se alejaba del complejo. Tosió incómoda.
Durante el camino a casa, Estella sujetó la mano de Karina, la miró traviesamente y dijo:
—Mami, ¿te tocó algo ahora?
—¿Quién te tocó? —Karina negó de inmediato—. ¿Tocar? ¡Imposible!
—¿Entonces por qué estuviste mirando tanto a Gaspar después de que se fue? Hasta a mí me dio vergüenza.
—¡Estella! —Karina se sonrojó y no supo qué decir por un momento.
De repente recordó lo que Estella había hecho cuando salían del ascensor. Su expresión cambió y, tomando a Estella por...