—¿Ella es la que buscábamos? —preguntó Maestro Ben tan pronto como llegó a la habitación donde Karina estaba cautiva. Ella estaba dormida debido a los sedantes, sin saber lo que ocurría.
—Sí, Maestro Ben, ella es la que buscamos. ¿Qué hacemos ahora? —preguntó el mayordomo.
—Inyéctenla para que despierte. —ordenó Maestro Ben.
—De acuerdo. —respondió el mayordomo, sacando una jeringa de su bolsillo e inyectándola en el brazo de Karina. Después de vaciar el contenido de la jeringa, la guardó nuevamente en su bolsillo.
—Le tomará un rato recuperarse. Esperemos. —dijo el mayordomo, sentándose.
Maestro Ben observó a Karina durante un rato. No mentía, era una chica bastante bonita. Su...