Alguien gritó sorprendido:—¿Quién eres tú? ¿Por qué estás tomando el ascensor del ejecutivo?
—Lo siento, vengo para una entrevista y tengo prisa.
Karina intentó levantarse mientras hablaba, pero debido a la rapidez, su largo cabello ondulado se había quedado atrapado en el botón de la camisa de la persona. Le dolió el cuero cabelludo por la presión, y al intentar levantarse, volvió a caer, esta vez con las manos apoyadas en el pecho del hombre. Como si le hubieran dado una descarga eléctrica, se disculpó rápidamente:
—¡Perdón! ¡No era mi intención!
El interior del ascensor quedó en silencio durante unos segundos. Los demás pasajeros no pudieron evitar reír, pero al...