-¿De q-qué casa hablas?
-De la mía-exclamó sosteniendo mi cintura con sus manos-. Vamos a mi casa, por favor...
-No creo que sea una buena idea-refuté nerviosa.
«La ropa quedaría tirada en todos lados».
¿Por qué hace calor? ¿Qué pasó con el frío?
-¿Por qué no? Me sentiría muy bien tenerte entre mis brazos otra vez Elisse.
-No me digas eso-farfullé mordiendo mi labio.
¿Y ahora qué hago? Mi corazón dictaba feliz que me fuera con él a su casa para pasar una noche mágica y yo realmente estaba nerviosa por quedar a solas con él, en un apartamento.
Aunque me quedaran muchas opciones, pensé en decirle que sí. No...