Lo había intentado pero no había podido dormir demasiado y había sentido que había pasado una eternidad desde el momento en que nos habíamos acostado y cuando había amanecido.
Me había cansado de estar acostada y me había zafado con sutileza del agarre de Lucas, quien no había tardado en quedarse dormido, y me había sentado en la cama mientras me abrazaba las piernas y lo observaba.
Era bastante consciente de lo acosadora que me veía pero no quería arriesgarme a despertarlo si intentaba levantarme. Además se veía bastante bien mientras descansaba, no porque alcanzara un nivel de belleza digno de dioses se trataba de lo que su rostro expresaba,...