Me remuevo un poco en la cama y abro los ojos poco a poco, la única luz que da contra mis ojos es el del bombillo prendido, y es cuando me doy cuenta que ésta no es ni mi habitación ni es la de Conner. Pequeños flashes llegan a mí y es cómo volver a revivirlo,el dolor y el pánico corre por mis venas y más no ver a Conner en ningún lado de la pequeña habitación de hospital.
-¿Conner? ¡Conner!
La puerta del baño de abre y sale él agitando llegando a mi lugar. No sé qué decirle. Realmente me siento tan fatal, tengo miedo de preguntar qué ha...