—Preparen el avión, estaremos allí en media hora —gruñó León antes de guardar su teléfono en el bolsillo.
Recogió mi bolso y salió por la puerta principal.
—Ten un buen viaje, cariño. Nos vemos pronto —murmuró mi mamá, dándome un rápido abrazo.
Salí de la casa y me acerqué al auto. Subí y me senté al lado de León. No me dijo nada, solo comprobó que estuviera bien sujeta y dio una palmada en el hombro de Beta Jace para indicarle que estábamos listos.
El auto cobró vida y salió disparado por la calle. Inspiré profundamente y miré a León. Tenía los ojos fijos en el asiento frente a él....