Punto de vista de León
Estaba parado fuera de la celda donde retenían al renegado. Intentaba controlar mi ira... Quería interrogarlo, no simplemente entrar y arrancarle la cabeza de inmediato.
Dejé a Ayla con mis padres y Lila. Sabía que mis padres la recibirían con los brazos abiertos, pero Ayla estaba nerviosa, temiendo que no la aceptaran. Sin embargo, sus preocupaciones se desvanecieron cuando mi madre le dedicó una cálida sonrisa.
Respiré hondo. Necesitaba respuestas que pudiera darle a la manada antes de regresar con mi familia.
Cuando abrí la puerta, apareció Celia con una expresión avergonzada. Levanté una ceja.
—No está hablando… —murmuró.
Rodeé su cuello con mi brazo...