Suspiré y abrí los ojos. Las reuniones con la Diosa de la Luna se vuelven más confusas cada vez. Ella habla en acertijos y espera que yo entienda lo que quiere decir. Bostecé y me acomodé de nuevo en la cama. Pero el sueño simplemente no llegaba, mi mente no dejaba de repetir lo que pasó con Dom. Aún podía sentir sus labios permaneciendo sobre los míos. Gemí y me arrastré fuera de la cama.
Fui hacia la ventana y el sol comenzaba a salir. Pude ver a algunos miembros de la manada entrenando ya. Debería volver a mi entrenamiento; mis costillas deberían estar lo suficientemente bien como para hacer...