—Woah, relájate. Soy yo. —se rió Alex.
Lo empujé y le lancé una mirada.
—¿Dónde demonios has estado? —gruñí.
—Pensé que no ibas a venir. —añadí.
Él se rió y sacudió la cabeza.
—Mari, no me habría perdido esto. —sonrió.
—Era un secreto. —agregó con un guiño.
Rodé los ojos.
—Sí, sí... La broma es sobre mí. —me reí.
Sus ojos recorrieron mi cuerpo de arriba abajo.
—Vaya, te ves impresionante. —me alabó.
Sonreí y asentí en agradecimiento.
Una tos detrás de mí me hizo girar. Algunos Ancianos estaban frente a Kiran; el Anciano Rick me sonrió para señalar que estaban listos. Ria ya se había ido y estaba junto...