Ver a todos los miembros de la manada bailar e interactuar con las manadas vecinas es una sensación que no olvidaré en mucho tiempo. Después de que nuestra sangre se uniera y me permitieran volver a unirme al enlace de la manada, las emociones que se propagaron entre todos fueron extraordinarias. Finalmente me siento contenta y feliz.
—¿Te estás divirtiendo, Luna Amaris? —la pequeña voz de Celia me sacó de mi ensueño. Me reí, lo levanté y lo senté en mi rodilla. —Solo soy Amaris, Celia —dije alegremente. —Me estoy divirtiendo, ¿y tú? —pregunté, él asintió. —Me gustan mucho Ezra y Alex, son graciosos —dijo, apartando la mirada de mí....