Caminamos lado a lado de regreso a la casa de la manada.
—Entonces, ¿vas a ser la Luna? —preguntó, pateando las piedras del camino.
Tomé una profunda respiración y suspiré.
—No lo sé —respondí—. Necesito hablar con Kiran.
Ahora que Alex ha regresado, él es el Alfa legítimo... No quiero hacer que Kiran se sienta desplazado porque ha estado entrenando para ser un Alfa, mientras que Alex no lo ha hecho, pero tampoco quiero que Alex sienta que se está perdiendo lo que estaba destinado a ser.
—De todos modos, te dejaré aquí —me empujó en el hombro juguetonamente.
—¿Dónde te quedarás? —solté sin pensar. Él se rió y apuntó...