Han pasado 3 horas desde que puse mi corazón en la línea.
3 horas desde que escuché el gruñido lleno de dolor de Kiran resonar por el bosque. He buscado por todas partes, pero es como si hubiera desaparecido. Sé que dije que esperaría a que él decidiera, pero no hay nada que odie más que lo desconocido. Quiero saber cómo se siente, qué quiere hacer. Solo quiero verlo. Suspire y pasé los dedos por mi cabello.
—No te preocupes, Amaris. Regresará con el rabo entre las patas —se rió Ezra. Lo ignoré y miré hacia adelante.
—¿Qué pasó? ¿Tuvieron una pelea? —preguntó Lucas, mirando el escritorio destrozado. Me sentí...