—Estábamos corriendo por el bosque, no sabía a dónde íbamos. A medida que nos alejábamos del edificio, tres lobos aparecieron de la nada y nos acorralaron. Mi hermano me dijo que corriera y que no me detuviera hasta estar a salvo. No podía dejarlo, no había forma de que sobreviviera contra tres lobos... cuán equivocada estaba. —Me reí levemente—. Él se enfrentó a todos, empecé a correr y luego me escondí detrás de un tronco cuando oí pasos. Mi hermano salió tambaleándose, logró llevarme hasta los límites del pequeño pueblo. Cuando salí de la línea de los árboles, un lobo se lanzó hacia él y lo derribó. —Me estremecí.
—Él...