El día tan esperado había llegado. El cumpleaños de las gemelas. Todos se preparaban para la enorme fiesta que daría.
-Papá, nos ha preparado la fiesta más grande que haya habido en Norusakistan, después de la mayoría de edad de Nael, eso es obvio.
-Es comprensible Zahiry, padre dice que somos sus princesitas. Creo que le importa muy poco que estemos cumpliendo la mayoría de edad- argumentó Zashirah- siempre seremos sus nenas.
-Eso es perfecto, por mi no hay ningún problema ser una princesa consentida.
-¿Cuándo es que madurarás, Zahiry?- le preguntó ceñuda, su hermana.
-Nunca, no tengo intensiones de madurar y mi papi no me lo exige- argumentó encogiéndose...