-Buenas noches- dijo y los dos hombres presentes se giraron hacia ella. El Jeque y El Príncipe eran tan semejantes como el día y la noche, aunque si en algo coincidían era en esa belleza masculina y poderosa que aparentaba ser solo suyas.
-Buenas noches, señorita Stone- le respondió el Jeque.
-Oh Señorita Isabella, que bien se ve usted- le halagó El Príncipe, sonrió agradecida pero algo decepcionada de no recibir aquellos halagos de parte del Jeque- Esa túnica es perfecta para usted, hace resaltar sus ojos.
-Gracias, Alteza- respondió caminando hasta ellos- y gracias a usted su Majestad, ha sido un hermoso detalle.
El Jeque la miró directamente a...