Ni bien Marco pisó su casa, se metió en la ducha, necesitaba sentir caer el agua caliente en su cuerpo, quemar aquellos recuerdos, ese sentimiento de seguir amándola a pesar de todo lo que le había hecho, porque aun habiéndola mandado a la cárcel no le hacía sentir bien.
Mientras tenía su mirada fija en la rejilla del baño, siente como el teléfono suena y suena y enseguida piensa en que deben ser sus amigos y familiares que quieren pedirle explicaciones, pero él no esta para nadie, quiere estar solo, con su dolor.
Una vez que termina de bañarse e ingresa dentro de su habitación lo primero que ve es...