Daniel no podía creer ver la entereza de Alina luego de todo lo que había pasado en su vida. Sus padres habían muerto y paso la mitad de su vida en un orfanato y cuando cree que la vida le empieza a sonreír por haber encontrado el amor, una desgracia la hunde en la soledad y en la miseria y lo peor es que el único causante fue su marido, el hombre al que por más que no nombre, todavía ama.
Él no estaba de acuerdo con que ella se enfrentara a él nuevamente, pero necesitaba decirle unas cuantas verdades con las cuales no podía quedarse callada, aunque eso signifique...