Tenía vergüenza. Para Alina era como volver a tener su primera vez, habían pasado tantos años que había perdido toda la soltura de estar desnuda ante algún hombre.
Él había sido su primera experiencia sexual y la última. Fueron doce años y un poco más de permanecer intacta, siendo sus manos las últimas que la han recorrido, sus labios los últimos que la han mojado y su miembro el último que la ha penetrado y el estar ante él, esperando para ser redescubierto la ponían muy nerviosa y él se dio cuenta de ello.
- Tranquila, todo va a estar bien. – hablo posando sus manos en sus brazos ante...