La mañana los sorprendió abrazados y en ese instante en dónde abrieron los ojos, cayeron en la realidad de lo que había sucedido. De apoco ella fue soltando su cuerpo y él solo podía mirarla atento, esperando a que su dulce voz rompiera el silencio, pero sin embargo comenzó a vestirse a ponerse su pijama y él se quedó allí, sin comprender qué debía hacer, qué debía decir.
- Se nos hizo tarde, debemos ir con Michelle. – dice fríamente ¿y ahora por qué?
- Espera. – la detiene cuando se dirigía fuera de la habitación para ver a Dylan. Ella lo mira con una expresión indescifrable. – lo de...