El terror se adueñó de mi ser, no había espacio para la cordura estaba paralizado porque nunca experimenté una cosa como esta, Daniela llora inconsolable y no tengo ni puta idea de cómo saber quién hizo esto. Los gritos alertaron a los demás y mi padre tocó la puerta para saber que sucede.
—¡Campeón! ¿Todo bien allí dentro? – al no haber respuesta decidió abrir la puerta — ¿Pero qué coño? – fue lo único que alcanzó decir porque el olor a sangre lo hizo correr al baño y devolver el desayuno me imagino.
Mi madre ingresó y gritó también llorando y preguntándose por qué.
—¡Dios mío! ¡que no entre...