Cuando salí de casa de Jena estaba oscuro, se hizo tarde y no he revisado el teléfono porque se descargó, en la casa lo pondré a cargar un rato. Entro a la casa y escucho gritos y cosas que caen al piso.
—¡Señora cálmese! – escucho la voz de Abbey, desesperada — ¡Noooo! – al entrar a la salita de estar veo a Sonya tirar del cabello de la chica y escucho el llanto de Alma Nathalia pero no logro identificar de donde viene.
—¡Sonya, suéltala! – mi voz sale como un trueno, tan grave que ambas saltan en su lugar.
Sonya me mira como una fiera que en cualquier...