Héctor
Cuando entro en la habitación, el Grinch se apresura a cerrar la puerta detrás de mí. Cruza los brazos y me mira con escepticismo.
—¿Cuáles son tus intenciones con mi mejor amiga?
—La quiero.
Me intimida con su mirada afilada, pero no tiene idea de que he pasado por cosas peores.
—Ella no es un trofeo. Es una persona.
—Nunca dije eso. Lo que quise decir es que deseo estar con ella.
Dando un paso más cerca, dice:
—Han pasado más de dos meses. Y he estado observándote. Sé que ustedes tienen una historia. La cual ella no me ha contado. Pero mencionó cómo le rompiste el corazón. Ahora,...