Eva
—¿Por qué demonios no me lo dijiste? —Se sienta en la mesa de café y me mira con agonía.
—No sabía cómo hacerlo. Además, no quería preocupante. Tenías una sesión importante.
—Que se jodan D&G y Versace. Habría cancelado todo y habría estado allí para ti.
—No quería que lo hicieras. Trabajaste mucho para conseguir esos contratos —digo suavemente.
—Eva, un idiota te agredió y esperabas que me concentrara en mi carrera. Cuando sabes que no estaría aquí en primer lugar si no fuera por ti.
Me levanto rápidamente y corro a la cocina. Me sirvo un vaso de agua. El vapor que sale de las ollas me atrae...