Eva
No hay alegría ni paz. Solo una vaciedad persistente.
Me limpio las lágrimas que resbalan por mis mejillas.
Pensé que compartir el pasado me ayudaría a enterrar el hacha de guerra, pero esta noche me ha demostrado lo contrario. Todas las viejas heridas se han abierto y ahora estoy sangrando.
Todos los recuerdos que he estado reprimiendo durante años para poder seguir adelante ahora me frenan, impidiéndome dar siquiera un paso. Estoy pegada a la línea que separa el pasado del futuro.
En lo más profundo de mis huesos sé que amo a Héctor. Y nunca podré amar a alguien más como lo amo a él.
En un año,...