Eva
—¡No lo hiciste! —Me río mientras la frialdad del helado se mezcla en mi boca.
—Lo hice. Conrado dejó de echar su ropa sucia en mi cesta.
Héctor me cuenta historias interesantes de sus días universitarios.
—No puedo creer que dejaste que su ropa blanca se mezclara con la de los colores.
—Lo divertido fue cuando Conrado estuvo con una chica y ella se negó a tener sexo con él porque sus calzoncillos eran rosa.
Puedo imaginarme la cara resignada de Conrado, lo que me hace reír aún más.
—Eso debió haberle dolido en el ego.
—¿El ego? Se convirtió en una persona completamente diferente. —Héctor ríe con ganas...