Eva
Un viento frío roza mi hombro y me hace darme cuenta de que he estado mirando la carretera durante un buen rato.
Frotándome los brazos, estoy a punto de moverme cuando una voz desde atrás me detiene.
—¿Y cómo estuvo la cita? —Héctor está aquí.
Mi corazón late aceleradamente al escuchar su voz, pero le ordeno que se calme.
—Estuvo bien. Tal como lo quería —respondo, girándome para mirarlo.
—¿Bien? —Héctor se burla ruidosamente mientras acorta la distancia entre nosotros.
—¿Qué? ¿Querías que me saltara encima de él? —Lo observo, con los brazos cruzados sobre mi pecho.
Los ojos de Héctor caen sobre mi pecho y luego descienden hacia...