Héctor
Todo en la sala está en silencio. Aunque estoy completamente absorto en los iris azules de sus ojos, que arden de ira. Y duele saber que toda esa rabia está dirigida hacia mí.
—Señorita Melgren, no me voy a ir hasta que escuche mi propuesta. —Avanzamos paso a paso, estando casi frente a frente mientras ella me fulmina con la mirada, y yo disfruto de los rasgos de su rostro, los cuales me atraen más que nunca.
Un clearing de garganta a mi lado y Conrado interviene.
—Entonces, tú eres Eva. Debo decir que eres aún más hermosa en persona.
Levanto una ceja en advertencia hacia él, pero ya...