Eva
Desde que Justin y Tinsely llegaron, he visto a Declan salir de su habitación más a menudo. No sé si es el encanto de Tinsely o las bromas de Justin, pero parece estar de buen humor últimamente. Y me encanta verlo salir de su cuarto y pasar tiempo con personas que logran hacerle sonreír y hablar más.
Llevando las latas a la habitación de atrás, hago un giro para ir por los pinceles y rodillos, pero Héctor se cruza en mi camino y pone todo en el suelo.
—No me voy.
—¿Perdón?
Un mechón mojado de su delicioso cabello castaño cae sobre su frente, y mis dedos se aprietan...