Eva
El aire se me escapa cuando noto una fila de coches alineados en el elegante salón, iluminados por las brillantes luces fluorescentes del techo. Todos son de colores oscuros y reflejan la luz en sus exquisitos exteriores.
—Dios mío —susurro mientras camino hacia un coche negro que tiene el logo de Mercedes en el capó.
Emilio pone sus patas delanteras sobre el coche y lo levanto en mis brazos para evitar que raye la superficie con sus uñas.
A veces mi perro se comporta como un bebé.
—¿Te gustan los coches? —Héctor llega y se coloca a mi lado.
—Sí. Pero no soy muy fan de los detalles de...