—¿Carolina? —su padre la llamó, pero ella no se giró
hacia ellos, regresó su mirada a Daniel, luego escondió su rostro contra su pecho y empezó a llorar. Se alertó Daniel.
—¿Qué pasa? —Héctor se acercó a su hija que siguió convulsionando del llanto en los brazos de su esposo.
—Son las putas hormonas—dijo intentando no seguir llorando, pero le fue imposible detenerse, Daniel la abrazó con fuerza a su cuerpo, dejó su barbilla en la cabeza de ella y soltó un suspiro, su corazón agitado, intentó tranquilizarlo.
—Cabrona, me asustaste—dijo Héctor, este se acercó a Anna y dejó un beso en su frente. —Por cierto, aquí está tu nuevo...