Punto de vista de Caliana
Edward me cargó entre sus brazos, mis piernas se envolvieron alrededor de su torso y me presionó en uno de los árboles; mis dedos recorrían su espalda y los gemidos escapaban de mis labios. Sin siquiera darme cuenta, ya nos encontrábamos en el suelo junto al lago y él estaba sobre mí embistiéndome apasionadamente. Me sentía plena, gemí suavemente y acompañé su ritmo con los movimientos suaves de mis caderas. Entrelazamos nuestros dedos mientras hacíamos el amor, era impresionante, cada vez superaba la anterior. Con mi mano libre, lo agarré y mis lágrimas resbalaron por mis mejillas, haciéndolo inclinarse para besarlas. Nací para amarlo, lo...