[Punto de Vista de Caliana]
Al igual que la mañana anterior, me desperté sintiendo olor a cítricos. Entonces, me levanté de la cama e hice mi rutina matutina, y como no tenía mucho más que hacer, simplemente me quedé en casa. Estaba sentada en el sofá junto a la ventana leyendo uno de mis libros favoritos: el toro de piedra, y a pesar de que estaba disfrutando mi lectura con una sonrisa, mi mente de pronto piensa en el Alfa. ¿Por qué me compró si me odia tanto y no le es fácil rechazarme? ¿Me aborrece tanto que prefiere castigarme?
Tratando de evitar pensar más en él, me fui a...