Me quedé observando la mano del alfa alrededor de mi cintura, y luego alcé la mirada hacia su rostro, el cual me dedicaba una pequeña sonrisita que me enterneció el corazón. Se me fue todo nervio y vergüenza, por lo que pude continuar con mi breve discurso sin problema.
"Gracias a todos por venir, espero que se estén divirtiendo y les sean de provecho los suculentos manjares que les tenemos preparados.", concluí, y todos levantaron sus copas en mi dirección. Después los dirigí al comedor, donde todo estaba hermosamente decorado y la comida también se veía increíble. Los invitados tomaron sus respectivos asientos, mientras que yo me ponía en el...