—Gracias por traerme—digo, cuando estaciona frente a mí edifico.
—De nada—murmura— Te esperamos mañana. Digo, para trabajar.
—Agradezco que me des una nueva la oportunidad de trabajar.
—Sí. Susan me dijo que eres de los ángeles. Pero, es gracioso porque tu acento no suena nada americano.
—También le conté a Susan que, viví por años en Londres y se me quedo el acento— me encojo de hombros.
Asiente no muy seguro. No va a ser fácil engañarle
Abro la puerta y siento la mirada de esta sobre mí.
—Que pases buenas noches— murmuro cerrando la puerta del coche antes de echarme a caminar.
—No mires hacia atrás— me digo.
Abro...